La instrucción en los F-51

A los pocos días de su arribo a Los Ángeles, se comenzó con la instrucción teórica, que se realizó en la sede del Grand Central Airport Co. En Glendale. A su finalización, que para el primer contingente fue alrededor del día 20 de julio y para el segundo, después del 10 de agosto, se comenzó a volar en el aeródromo de Palmdale, que como se recordará quedaba a unos 200 km de Los Ángeles, pues los F-51 habían sido llevados a ese campo, a medida que iban quedando prontos de su reacondicionamiento.

Para ir diariamente a ese aeródromo y regresar nuevamente al cabo del día a Los Ángeles, se usaban las mismas camionetas rural Chevrolet, adquiridas desde que estaba la Misión de los B-25 y también se usaban los C-47, que como el 511 estaba en Glendale recibido en el mes de abril, el Jefe de la Misión de los C-47, el Tte.Cnel. Ramón Irazabal realizó algunos d esos vuelos.

Los instructores fueron tres oficiales de la Fuerza Aérea de los EE.UU. de América. Los Capitanes James Mitchell y Donald Holt, y el Tte.1º Gabriel Bartholomew, contratados y el Cap. Fernando R. Blanco.

Se dividió el Agrupamiento en tres Grupos con otras tantas Escuadrillas, organización que se mantuvo hasta llegar a Montevideo. La instrucción era semejante a la que se impartía en Carrasco en los años cincuenta, ya creado el grupo de Aviación Nº 2 (Caza), desde que se comenzó a largar “solos” a nuevos pilotos en 1954, con entrenamiento en cabina trasera de AT-6 y luego, solos en F-51, vigilados y fiscalizados por un “control móvil”, que se instalaba en la cabecera de la pista en uso.

Luego de la primera salida y con unas pocas horas de entrenamiento en forma solitaria, esta se comenzaba a volar en formación, siempre con uno de los instructores americanos oficiando de guía.

De esta manera, se hizo acrobacia, “carrera del ratón”, navegación en escuadrilla, vuelo de altura, etc.

El período de instrucción se extendió hasta el día 25 de setiembre, quedando prontos todos los pilotos para efectuar el largo vuelo de retorno al país, luego de volar más de veintiocho horas cada uno.

Con todos los Oficiales del Agrupamiento se una distribución de tareas, acorde a nuestra organización en Uruguay y a las características del avión y el cometido, al igual como se había hecho con la misión de los B-25.

Se nombraron oficiales de depósito, de operaciones, de meteorología, de mantenimiento, de armamento, etc. paralelamente, a los cursos teóricos que recibieron los pilotos, a los técnicos a su vez se les impartió un entrenamiento para adaptarlos a la nueva máquina.

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