Corría el año 1952, y el entrenamiento se vio muy disminuido, al entrar en una verdadera crisis la existencia de repuestos de los aviones F-51 y B-25 (del Grupo de Aviación N°3 “Bombardero”).

Tal fue así, que los propios oficiales, suplían esta emergencia, gracias a la inventiva de cada uno y a la buena voluntad de algún piloto de línea aérea, que al pedido de estos, con dinero extranjero conseguido de economías de la magra asignación del Grupo, traían por ejemplo, bujías para los F-51 de su fuente de origen en los Estaos Unidos, o de Gran Bretaña, pues los pilotos de la Compañía BOAC (British Overseas Airways Corporation) se prestaron varias veces a realizar este tipo de favor a sus camaradas uruguayos.

Esta situación que se vería revertida más adelante, casi dos años después, tomo otro cariz el día 30 de junio, pues ese día se suscribe entre el Gobierno de la República Oriental del Uruguay y el de Estados Unidos de América un “Convenio de Asistencia Militar”, el que fuera refrendado por la Asamblea General el 6 de junio de 1953.

De esta manera se inyectó una gran esperanza en todos los aviadores y en general en todos los integrantes de la Aeronáutica Militar, de la solución de los problemas que ahora quejaban a sus aparatos.

Algo interesante destacar, que mientras duró esta situación el Grupo de Aviación N°2 (Caza) mantuvo su entrenamiento en aviones T-6 (el 341 procedente de la Escuela Militar de Aeronáutica y los 337 y 350 de la dotación de la Base Aérea N°1) y en tres F-51 que pudo poner en orden de vuelo, recién en julio de ese año 1953.

Otro hito importante, tal como se expresaba con anterioridad. El Convenio de Asistencia Militar” con los Estados Unidos que recién se pudo efectivizar en setiembre, los pilotos asignados al Grupo de Aviación N°2 (Caza) que volaban por ese entonces los T-6 en diferentes temas, manteniendo una buena actividad en navegación, nocturno, instrumentos, lamentablemente se produce un doloroso accidente en el que pierden la vida dos jóvenes oficiales.

El día 21 de agosto en el T-6 341 el Tte.2° Luis A. Murguía y el Alf. Washington Schneider quienes recién había llegado al Grupo en febrero, cumpliendo una misión de navegación según el programa anual de instrucción de la Unidad, entre Carrasco – Salto – Artigas y regreso a Carrasco, en el tramo final en el Departamento de Durazno, en campos del arroyo Sarandí del Río Negro, Paso del Tapao, pierden el control de la máquina al quedar volando por instrumentos, entrando en tirabuzón, y sin poder recuperarlo, se destrozan contra el suelo, por lo que pierden la vida instantáneamente.

Este accidente aunque demoró la instrucción de F-51 para nuevos pilotos hasta el año 1954, no impidió que los otros integrantes del Grupo, avezados pilotos en estos aparatos, comenzaran el entrenamiento en forma sistemática a partir de setiembre, que comenzó a contar con más aviones en orden de vuelo.

En ese mes, se armó y se armonizaron los aviones con seis ametralladoras .50, probándose en vuelo sobre las “Pilas” de Carrasco en el mar y gracias a la intervención del Servicio de Material y Armamento del Ejército, que confeccionó un “panneau” para la armonización en tierra, permitió de esa manera asegurar la distancia de tiro adecuado.

Ahora, como las “Pipas” no estaban suficientemente alejadas y no eran seguras por los rebotes de munición, se gestionó con la UTE (Usinas y Teléfonos del Estado) el uso de la isla N°7 (Arenosa) del lago de la represa del Rincón del Bonete un lugar donde hacer las prácticas de tiro aéreo, ya que estaba alejada y solitaria en este gran lago artificial, y además, al existir un pequeño remolcador que prestaba servicios en el lago, se pudo instalar ahí en dicha isla, otro “panneau” donde se realizaba tiro real contra objetivos en tierra, sucediendo esto desde el 16 de octubre de 1953, usándose por muchos años a esta isla para este tipo de prácticas.

Otro dato histórico de esos años, en octubre de 1953 se realizó vuelos en altura por primera vez en el país, contándose para ello con oxígeno medicinal adquirido en plaza, con el cual se pudo cargar los tanques de los aviones.

Como podrá apreciarse, las posibilidades de un buen entrenamiento en F-51 se fueron incrementando a medida que pasaban los meses, tanto por la disponibilidad de repuestos gracias al MDAP, como por la inventiva de los aviadores y técnicos que formaban el plantel del Grupo de Caza, sobre todo por su Oficial de Armamento, el Tte.2° Walter Samarello, que con ayuda del Sgto.1° Elio Cufré y el Cbo. Arlos Flores, lograron con los pocos medios que contaban, preparar los aviones para tiro y bombardeo.

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