Entre los 25 y los 35 años son muchos los que dejan el deporte de lado por pereza o falta de tiempo. Conoce las consecuencias de no practicar ejercicio a estas edades y reengánchate a la vida activa.

Deportes adecuados en la edad adulta

En la edad adulta, entre los 25 y los 35 años, el cuerpo experimenta una caída de la actividad hormonal. Para evitar el envejecimiento prematuro es conveniente que a través de la práctica de deporte estimulemos ese proceso hormonal.

Practicar deporte es recomendable a cualquier edad, porque los beneficios que aportan son muchos. Por ello, hay que acostumbrarse a practicar una actividad física de manera regular, teniendo en cuenta que cada cuerpo tiene unas necesidades.

Gracias a diferentes tipos de deportes, se puede mantener el tono muscular, como por ejemplo:
Actividades en el agua

    Aquaeróbic.
    Natación.

Actividades en la naturaleza

    Marchas por senderos y parajes naturales.
    Salidas en bicicleta.

Otras actividades

    Bailar.
    Gimnasia de mantenimiento.
    Footing.
    Taichi.

Todos ellos son sencillos de practicar, no requieren demasiado tiempo ni una condición física excepcional, por tanto, no te pongas excusas y vuelve a moverte antes de que sea tarde y te arrepientas. Por supuesto, hay muchas otras opciones para disfrutar de un buen rato de deporte a estas edades (pádel, tenis, escalada, running, patinaje...), tanto en grupo como de manera individual, busca el que más se adapte a tus gustos y posibilidades y ponte en marcha.

Consecuencias de la falta de ejercicio en la edad adulta

Por falta de tiempo, por pereza o desgana, debido a alguna lesión... los motivos para no realizar ejercicio son fáciles de encontrar. Conviene conocer las consecuencias que tiene el no practicar ningún deporte con frecuencia, para darnos cuenta de su importancia a estas edades. Estas son algunas de las más claras:

Disminución de músculo

El cuerpo humano tiene el mayor número de fibras musculares entre los 20 y los 30 años de edad. A partir de los 30 empieza una disminución progresiva tanto de grosor como de fibras musculares.

La pérdida de las fibras musculares se debe a que éstas pierden el estímulo que reciben del nervio, por lo que se atrofian, haciendo así que disminuya el grosor del músculo.

Pérdida de masa muscular

El déficit de ejercicio tiene como consecuencia una pérdida de masa muscular, lo que acompaña una disminución de la fuerza del músculo. Se observa este cambio entre los 25 y los 50 años.

Aumento de grasa corporal

Entre los 17 y 23 años de edad empieza a aumentar la cantidad de masa corporal en el cuerpo, tanto en hombres como en mujeres que no practican deporte de una manera regular.

Por ello, practicar deporte ayuda a mantener el peso normal y es un completo imprescindible en cualquier dieta de adelgazamiento.